>Se acabó la fiesta<, de Richard Heinberg, sobre las consecuencias del declive energético, disponible ya en español.
Ya está disponible “The Party´s Over” en español. El famoso libro de Richard Heinberg, uno de los principales divulgadores a nivel mundial del techo y declive energético, ha sido editado por la Editorial Barrabes. http://www.barrabes.info/ .
A través de esa web pueden acceder a la vía para solicitar ejemplares del mismo. Desde Canarias ante la crisis energética recomendamos vivamente su lectura, porque resume de manera amena y con todas sus implicaciones económicas, sociales, militares,etc. la situación del techo y declive energético global, a partir del cenit del petróleo.
El texto de presentación del Libro, por parte de la citada Editorial Barrabes, dice así:
Se acabó la fiesta - Guerra y colapso económico en el umbral del fin de la era del petróleo
El mundo está a punto de cambiar dramática e irremediablemente como consecuencia del agotamiento del petróleo. A partir de entonces, al margen de cuántos terrenos vírgenes se exploren o cuántos pozos nuevos se perforen, la humanidad dispondrá de mucha menos energía para cubrir esas necesidades que hoy calificamos de “esenciales”. Se acabó la fiesta describe, analiza y revela, sin subterfugios ni eufemismos, los retos y peligros a los que la humanidad habrá de hacer frente tan pronto como se terminen esas fuentes baratas de energía erróneamente consideradas por la mayoría de los ciudadanos como inagotables
“Es como si a una parte de la humanidad - explica Richard Heinberg- le hubieran dado de repente una riqueza caída del cielo y hubiera decidido derrocharla planeando una fiesta extravagante. De vez en cuando, surge una voz solitaria que pide que la celebración se calme. La gente de la fiesta no presta atención, pero pronto la fiesta se desvanecerá, no porque nadie haya decidido hacer caso a quien pide moderación, sino porque el vino y la comida se han terminado”. Benasque. 20 - 11- 2006.
Te has planteado alguna vez cómo viajaríamos en un mundo sin petróleo, ¿cómo calentaríamos nuestro hogar?, ¿cómo iluminaríamos nuestras casas o nuestras calles?, ¿cómo y de qué nos alimentaríamos? Quizá haya llegado el momento de hacerse estas preguntas porque, según explica Richard Heinberg en Se acabó la fiesta, el mundo está a punto de cambiar radicalmente como consecuencia del agotamiento de petróleo. La obra, un best seller en Estados Unidos que ahora publica en España Barrabes Editorial, advierte que dentro de sólo algunos años se alcanzará el punto máximo de producción de combustibles fósiles, a partir de entonces, al margen de cuántos terrenos vírgenes se exploren o cuántos pozos nuevos se perforen, la humanidad dispondrá de mucha menos energía para cubrir esas necesidades que hoy calificamos de “esenciales” para nuestra supervivencia.Se acabó la fiesta analiza y revela sin subterfugios ni eufemismos los retos y peligros a los que la humanidad habrá de hacer frente tan pronto como se terminen esas fuentes baratas de energía erróneamente consideradas por la mayoría de los ciudadanos como inagotables. El colapso, asegura Heinberg, está a la vuelta de la esquina. Los datos que tenemos, del máximo rigor científico, así lo corroboran.”Muchos libros publicados durante las últimas décadas - asegura Heinberg- nos han suplicado que redujéramos el uso de la energía no renovable, y aunque comparto sus argumentos, éste no es otro de esos libros. Aquí el mensaje es otro: estamos a punto de entrar en una nueva era, sin importar nuestros esfuerzos o nuestras elecciones. La única elección importante que podremos realizar en breve será cómo acostumbrarnos al nuevo régimen”. Las sociedades industriales han sido prósperas durante ya casi 150 años, utilizando los recursos energéticos fósiles para crear extensos imperios comerciales y para consolidar un estilo de vida opulento. “Es como si a una parte de la raza humana le hubieran dado de repente una riqueza caída del cielo y hubiera decidido derrocharla planeando una fiesta extravagante. Pero la fiesta ha acarreado costes. De vez en cuando, surge una voz solitaria, aquí y allá, exigiendo que la celebración se calme… o termine del todo. La gente de la fiesta no ha prestado atención, pero pronto la propia fiesta se desvanecerá -no porque nadie haya decidido hacer caso a la voz que pide moderación, sino porque el vino y la comida se han terminado y la fuerte luz de la mañana ha llegado”. ¿Qué modelo de sociedad y de desarrollo sucederá al industrialismo? Quizá un mundo menos consumista, también menos poblado y… menos agresivo con los ecosistemas, pero también plagado de tensiones en la lucha por el control de las nuevas fuentes de energía. En todo caso, este proceso no será fácil, ni aun en el caso de que los líderes mundiales adopten estrategias serias, para las que de momento han mostrado poca voluntad. Sea como sea, el fin de la civilización industrial no debe ser el fin del mundo.
Sobre el autor El norteamericano Richard Heinberg, autor de seis libros, es músico, educador, conferenciante y periodista. Buena parte de su actividad profesional se ha dedicado al estudio de los recursos energéticos y del impacto que estos tienen sobre la configuración de nuestras sociedades. Imparte clases sobre Energía y Sociedad y sobre Cultura, Ecología y Comunidades Sostenibles en la Core Faculty of New Collage of California. Además, en los últimos años ha tomado parte en numerosos programas de televisión, ha pronunciado conferencias y ha escrito decenas de artículos con la finalidad de dar a conocer los peligros y retos a los que la humanidad deberá enfrentarse tras el inminente agotamiento de los hidrocarburos.
http://www.barrabes.info/ Para solicitar más información o ejemplares de la obra contacta con: Silvia Miró - Comunicación y Prensa silvia@barrabes.com
Tel: 976 229 585 / 691 21 01 70


27 de Noviembre de 2006 a las 22:36
me interesaria adquirir el libro cuanto cuesta y si me es accesible el precio poder comprarlo y que me digas de una cuenta para hacerte el deposito
29 de Noviembre de 2006 a las 16:23
Pues este foro, hasta donde yo se no tiene ningún contacto directo con la editorial ni vende nada. Aqui de momento solo nos preocupamos de difundir en la medida de nuestras posibilidades y de transmitir informacion que suele ser de caracter público, pero lo de vender libros y demás, aunque sea practicado por otros foros y páginas web del mismo asunto en otros idiomas, no lo hemos considerado adecuado en nuestro caso.
Pero cualquiera que esté interesado en el libro sólo tiene que escribir a la direccíon que aporta nuestro colaborador:
Silvia Miró - Comunicación y Prensa silvia@barrabes.com
Tel: 976 229 585 / 691 21 01 70
Saludos a todos
Mayantigo
5 de Diciembre de 2006 a las 13:37
Hola Óscar, te escribo desde la editorial Barrabés. Creo que a partir de la semana que viene el libro estará disponible en las librerías canarias. Creo que casi seguro estará en la Librería Muga, pero si no lo encuentras allí en unos 10 días ponte en contacto con nosotros e intentaremos buscar una solución. También lo puedes adquirir en la web: http://www.barrabes.com/barrabes/product.asp?pf_id=19498&opt=
3 de Marzo de 2007 a las 3:23
Lo estoy leyendo. Creo que la función de este libro, al igual que el incremento de información-concienciación en horas de picos de audiencia en tele (fláshes), la peli del Gore (faros), y otros destellos que vienen encendidos desde hace ya décadas avisando del final de este festejo, habrán tenido únicamente la función, (que ya es bastante…. y es lo que hay), de preparar a unos “pocos millones” de seres humanos en todo el planeta para el cambio que se nos viene encima. Que lo vayamos a conseguir estará por ver. Los ejemplos históricos siempre han estado ahí, con desenlaces de pueblos con comportamientos depredadores del medio como “nuestro primer mundo de hoy”. Como lo fueron en su momento los precolombinos que colapsaron su agricultura y se diseminaron en busca de nuevos pasteles y las generaciones de habitantes de la ciudad de Efeso cuyo puerto fue quedando sepultado-anegado por los aluviones de tierra de cultivo provenientes de los bosques circundantes de esta ciudad a causa de la desforestación por la presión demográfica insostenible y que fue desplazando la actividad portuaria durante siglos cada vez más lejos de su emplazamiento original hasta que fué abandonado (paradojas..los satélites han posibilitado conocer el desarrollo de los acontecimientos en Efeso), los egipcios y muchas otras comunidades aborígenes más o menos “desarrolladas” por todo el globo, y que no atendieron a su sostenibilidad dentro de los límites impuestos por el sol que es quien da la medida de las cosas en este planetaal que se le pueden hacer trampas pero no por mucho tiempo. Por eso son trampas. Sirven por un tiempito, unos siglos, mientras haya algo que trampear. Son conocimientos-ejemplos que no se han integrado nunca (quizás no interesaba) en el día a día cultural de la masa controlada por el circo romano hace siglos y la misma competición ahora. Da lo mismo que sea sobre el cesped de un estadio, sobre una pasarela de desfile de “modas” o en la pantalla de la “caja tonta” (en su gran mayoría de emisiones,.. no todo el monte es orégano). Intentar parar ahora este acelerón, apelando a las conciencias informándolas o legislando para cambiar las conductas colectivas, habrá sido igual de útil que en otros campos en los que casi siempre se han intentado erradicar conductas destructivas con la ley o la “sugerencia” o “invitación” informando de lo que hay. Intentos nunca exentos de disturbios, casos omisos (reciclaje de basura doméstica, pilas, etc…) o rebeliones sociales más o menos privadas o públicas. Yo lo veo como si estuviéramos dentro de un vehículo en el que, a unos pocos de los que vamos dentro, nos parece que va con exceso de velocidad y lo hemos visto venir desde hace tiempo intentando convencer al conductor para que circule más despacio, pero quien lleva el volante nació y creció a esa velocidad, al igual que la gran mayoría del pasaje, y han aprendido a moverse así desde siempre. No conciben que la carretera se acába. Para ellos sería una broma de muy mal gusto. Quizás hoy empieza el conductor a contemplar la posibilidad de quitar el pie del acelerador. Pero me temo que es un acto reflejo para poder prestar atención por un momento a lo que le queremos decir desde atrás. Para cuando llegue a frenar, aunque sea en seco, será porque se convenza con sus propios ojos al ver el final del asfalto y no por la información ajena que le invita a reflexionar considerando la posibilidad de la imprudencia. Para entonces (si no está ocurriendo ya) el frenazo en seco no servirá para evitar el colapso. Mientras tanto… pues a prepararse para la supervivencia ( ¡ agárrense fuerte…¡¡) con cultivos de azotea ( …a la tierra ),.. (quien la tenga), o en balcones, patios, etc. Afortunados los que tengan un terrenito (una almohada o una manta pa acurrucarse y amortiguar la colisión) o un jardín. Aunque también dudo de la efectividad de aprender a cultivar, cualquiera sabe a qué condiciones de deterioro climático llegaremos aún a lo largo de este gran frenazo que empieza y si tal grado de inestabilidad permitirá a los vegetales, etc.. desarrollarse como uno espera. Pero hay que intentarlo. Ah..¡¡ Algo inquietante ( por menos curiosa) la coincidencia de los acontecimientos relacionados con el tema que nos ocupa en estas últimas décadas, con lo descrito en los textos del apocalipsis de un tal Sanjuan..? Bueno. Chao. Tengo hambre. Me subo a la azotea a coger un poco de perejil pa la tortilla.