Una veintena de profesores universitarios de Hawaii advierten de las graves consecuencias del cenit del petróleo en el Archipiélago.
Una representación de la comunidad universitaria del Archipiélago estadounidense de Hawaii, además de otros profesionales, publicó recientemente en un periódico local un artículo en el que advierten de la próxima crisis energética y su “duro” impacto sobre el archipiélago.
Hawaii ofrece similitudes importantes con Canarias, aunque las circunstancias del archipiélago canario son más graves, debido a la densidad de población sustancialmente inferior existente en el archipiélago americano (42,75 habitantes por kilómetro cuadrado en Hawaii, según el censo del año 2000; 240 en el caso de Canarias, con la población del censada en el año 2001. Canarias tiene 7.044 kilómetros cuadrados de extensión y una población de 1.968.280 habitantes en el año 2005 y Hawaii 29.311 kilómetros cuadrados y una población de 1.236.100 habitantes).
Resulta estimulante que la comunidad universitaria de este Estado haya promovido públicamente el debate y reflexión sobre las implicaciones socioeconómicas del declive energético, dada la trascendencia de la “cuestión energética”.
Traducción del artículo: “Peak oil era will be hard on Hawaii”
La era del “cenit del petróleo” será dura en Hawaii
Por Manfred Zapka y Jim Dator
Especial para “The Star-Bulletin”
Traducido por Juan Jesús Bermúdez (original en inglés).
Nota del editor: En la próxima década o en la siguiente, nos enfrentaremos a una crisis energética global; los cambios que traerá serán percibidos primero en Hawaii, posiblemente con unos efectos más devastadores aquí que en el resto del mundo. Hawaii tiene que empezar hoy a prepararse para amortiguar sus efectos advierten los autores de este artículo. Los firmantes son un Profesor de Ciencias políticas de la Universidad de Hawaii – Manoa y un Ingeniero civil que proviene también de la Universidad Hawaii. Han suscrito el mismo otros 21 representantes de un amplio espectro de disciplinas científicas de Hawaii; tres de ellos firman como ciudadanos a título particular.
En los últimos meses el “cenit del petróleo” ha sido objeto de una acalorada discusión en los medios de comunicación, incluido en Hawaii. La cuestión relativa a la situación de “seguridad energética” es demasiado importante para nosotros como para permitir que las discusiones sobre las opciones energéticas del futuro se conviertan únicamente en una batalla sobre el “cenit del petróleo”, a favor o en contra.
El cenit o techo del petróleo debería ser entendido como un útil instrumento científico para modelar el declive de las reservas de petróleo convencional y para promover un “sentido de la urgencia” que nos permita adoptar los pasos adecuados para mitigar sus efectos. Se ha observado que el fenómeno del techo de yacimientos de petróleo y de regiones petroleras enteras sigue una forma de curva de producción similar. El cenit mundial de la producción de petróleo es simplemente una extrapolación de lo que ya conocemos sobre el declive de yacimientos en particular.
La llegada del cenit del petróleo no significa que nos vayamos a quedar sin petróleo. Significa que los índices de producción comenzarán un declive inevitable. Cuando llega el techo del petróleo todavía hay una gran cantidad de petróleo en el subsuelo, pero la posibilidad de extraerlo a un coste económico y energético razonable decrece al tiempo que se acelera la tasa del declive de la reserva. El techo del petróleo no significa el fin del mundo, sino el comienzo de un nuevo capítulo para la humanidad.
Ningún análisis serio discute el hecho del cenit del petróleo. El debate es sobre cuándo, no sobre si tendrá lugar. La mayoría de los datos publicados sobre las fechas del techo del petróleo ofrecen un arco entre el 2010 y el 2017, unos años más o menos. Hay un acuerdo prácticamente universal de que la actual producción de petróleo convencional está declinando a una tasa anual de entre el 4 y el 8 por ciento, mientras que la demanda está creciendo a una tasa de aproximadamente el 2 por ciento al año. El creciente hueco entre la demanda y la oferta tendría que ser rellenado con nuevo petróleo convencional, petróleo no convencional, recursos energéticos alternativos al petróleo y ahorro energético.
Todos estos recursos pueden jugar un papel, pero conllevan un tiempo considerable, dinero y esfuerzo, y requieren la adopción rápida de acciones y medidas que no han sido suficientemente contempladas, y mucho menos llevadas a cabo. Más aún, cualquier decisión sobre las alternativas al petróleo necesita ser adoptada después de evaluar su impacto sobre todos los aspectos de Hawaii. Por ejemplo, ¿deberíamos usar nuestro suelo para la construcción de viviendas para ricos o para “viviendas accesibles”, o para la producción de alimentos, o bien para producir biomasa para combustible? ¿Tenemos suficiente suelo para satisfacer las demandas a través del mercado, o necesitamos desarrollar políticas que, junto al mercado, localice usos?
La respuesta más prometedora ante el techo del petróleo sería la búsqueda oportuna del suministro de nuevos recursos energéticos y una política seria de ahorro. De acuerdo con un estudio encargado por el Departamento de Energía de los EE.UU. (Informe Hirsch), los esfuerzos de mitigación de los efectos del techo del petróleo requerirían adoptarse al menos 20 años antes de que tuviera lugar el techo del petróleo, con el objeto de evitar un déficit serio en el suministro energético. El estudio prevé consecuencias económicas y humanas catastróficas si los esfuerzos de mitigación se retrasan hasta la llegada de interrupciones graves de suministro.
Hawaii tiene una de los ratios más elevados de consumo de petróleo por habitante del mundo. Nuestra media de consumo es el doble de la media norteamericana; cuatro veces la media europea y 28 veces la de China. Además, el petróleo no sólo permite funcionar nuestras plantas eléctricas y sistema de transporte, sino que también alimenta a los aviones que permiten el funcionamiento de la economía turística y de los barcos que traen la práctica totalidad de nuestros alimentos y bienes de consumo. Un déficit total o una insuficiencia en la mitigación del suministro de petróleo golpeará a Hawaii de forma mucho más dura que en casi cualquier otro lugar del mundo.
Hay muchas oportunidades en el lado de la oferta y la demanda para Hawaii que son interesantes y que tienen sentido económico. Aunque algunas de ellas podrían parecer hoy ineficientes a nivel económico bajo la óptica del constante incremento en el suministro de energía y una economía saludable, se verán prudentes y remedios anticipatorios ante los años y décadas que vienen. El deseo de que Hawaii tenga un futuro sostenible es más útil a través de planes serios y llenos de sentido para amortiguar nuestra gran dependencia del petróleo antes de que aparezcan los cortes en el suministro.
O también se puede esperar a que haya “grandes nuevos recursos de petróleo” – así como reservas no descubiertas o nuevas tecnologías revolucionarias del petróleo para incrementar sus tasas de extracción (incluso aunque hay hoy pocas posibilidades de que podamos encontrar “10 nuevas Arabias Saudi” que precisaríamos urgentemente en las próximas dos décadas).
Con la liberación intensa de carbono debido a la combustión de los combustibles fósiles, el calentamiento global amenaza a Hawaii de forma tangible. El incremento del nivel del mar en los márgenes previstos inundará amplias zonas de territorio que hoy son el hogar de muchos residentes de Hawaii – algunas de las más caras y bellas viviendas costeras del mundo. La infraestructura clave de transportes (aeropuertos y puerts) y la disponibilidad de agua potable también se verán afectadas por la elevación del nivel del mar. Una prudente y urgente respuesta al calentamiento global es el decrecimiento del consumo de combustibles fósiles.
El desarrollo de tecnologías y políticas para disminuir la dependencia del petróleo es una gran oportunidad para Hawaii. No tomarse el cenit del petróleo en serio o adoptar medidas tibias de amortiguamiento del mismo podría constituirse en el error más costoso que nunca habremos cometido.
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Firmado por: Manfred J. Zapka, graduado en la Universidad de Hawaii. Trabaja como ingeniero consultor y escribe en asuntos relativos a la tecnología y los escenarios previsibles para la era del cenit del petróleo. Jim Dator es profesor de ciencias políticas de la Universidad de Hawaii – Manoa y director del Centro de investigación sobre estudios para el futuro. También firman este escrito: Robert Brewer, ciudadano a título particular; Jim Dator, Universidad de Honolulu (UH) Ciencias Políticas; Roger Davis, UH Instituto de Geofísica y Astronomía; Fred Buennebier, UH Geología y Geofísica; Charles Helsley, UH Ciencias del Mar; Garrett Ito, UH Geología y Geofísica; Adam Johnson, UH Geología y Geofísica; Barbara Keating, UH Instituto de Geofísica y Astronomía de Hawaii; Jeremy Kowlasczyk, UH Física; Hans Krock, UH Sistemas energéticos e ingeniería oceanográfica; Penny Larin, UH Geología y Geofísica; John Learned, UH Física y Astronomía; Davidson Luehring, ciudadano a título particular; Fred Mackenzie, UH Oceanografía; Gary McMurtry, UH Escuela de Tecnología y Ciencias de la tierra y el már; Ralph Moberly, UH Geología y Geofísica; Michael Mottl, UH Oceanografía; Tobia Owen, UH Instituto de Astronomía; Mark Reese, Instituto de Energía natural de Hawaii; Alan Rowland, ciudadano a título particular; Benjamin Sellers, UH Geólogo y geofísico; Patrick Takahashi, Instituo de Energía natural de Hawaii; Manfred Zapka, Marc M. Siah & Associates, empresa de Ingeniería civil.