La Unión Europea incluye las plantas de gas de Arinaga y Granadilla entre sus prioridades energéticas
El diario La Provincia se hace eco de las previsiones de la Comisión Europea de impulsar las plantas de regasificación de gas de Gran Canaria y Tenerife, basándose en la necesidad de diversificación del “mix energético” de las islas. Lamentablemente, el episodio del corte energético ruso a Europa, la interrupción del suministro de Irán a Turquía, y otros ejemplos, nos hablan de la gran vulnerabilidad del suministro de este combustible fósil.
Canarias ante la crisis energética (CALCE) advierte que el gas puede entrar en una situación de cenit en la próxima década, según la previsión de los geólogos agrupados en torno a la Asociación para el estudio del cenit del petróleo y del gas (ASPO). El declive del petróleo no podrá ser compensado con el crecimiento en la producción de gas, por lo que su precio subirá igualmente, de forma paralela al del crudo, como de hecho así está ocurriendo. Por otro lado, la pugna mundial por su reparto será fuente, probablemente, de conflictos internacionales, con el consiguiente peligro de interrupción del suministro.
La Provincia: Silvia Martínez, Bruselas
El nuevo plan energético diseñado por la Comisión Europea para reducir la dependencia del exterior e impulsar el autoabastecimiento energético incluye entre sus prioridades la construcción de las dos plantas regasificadoras planeadas en el Archipiélago canario, la de Gran Canaria y la de Tenerife. Según los datos recogidos en los informes presentados ayer por el Ejecutivo comunitario, la terminal de gas licuado grancanaria estaría operativa en 2009, mientras que la tinerfeña no será viable antes de 2010 ó 2011.
La construcción de terminales de gas licuado no forma parte de la lista de proyectos de interés europeo porque no tienen carácter transfronterizo. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario reconoce que este tipo de plantas sí juegan un “papel esencial” a la hora de importar gas y diversificar el suministro energético, por lo que sí está incluido en el plan de interconexiones prioritarias de la UE. Actualmente, habría, según los datos recogidos en el informe, 12 terminales operativas y muchas más en marcha. En el caso de la zona atlántica, Bruselas prevé la construcción o extensión de 11 terminales, dos de ellas en Canarias, que según las previsiones podrán entrar en funcionamiento en 2011.
En el caso de la planta de Arinaga, la Comisión Europea constata no tener información sobre “obstáculos” al proyecto, aunque lo incluye entre los que están pendientes todavía de autorización. Según sus previsiones, esta nueva gasificadora podría entrar en funcionamiento en 2009 y tendrá un coste de 152 millones de euros. Mientras tanto, el proyecto que sí avanza con más lentitud según Bruselas es el de Granadilla. Según sus previsiones, la construcción de esta terminal está todavía en estudio y no será viable antes de 2010 ó 2011.
Pero al margen de garantizar el abastecimiento de gas y electricidad, la Comisión Europea considera que el futuro energético de los europeos pasa por impulsar el uso de energías renovables y lograr una mayor eficiencia energética. Y es que, según reconocen en la docena de documentos y propuestas presentados ayer, la UE se está convirtiendo cada año que pasa en más y más dependiente de la importación de hidrocarburos. De hecho, de seguir así, la dependencia del exterior pasará del 50 actual al 65 % en 2030. Esto significa que las importaciones de gas aumentarán del 57 al 84 % y las de petróleo del 82 al 93 % para ese año.
Por eso, además de mejorar la competitividad interna del mercado común y lograr más transparencia y mejores infraestructuras, Bruselas considera necesario, entre otras cosas, incrementar el uso de las fuentes de energía renovables del siete por ciento actual al 20 % para 2020.
Según argumenta la Comisión Europea, las energías renovables tienen el potencial de proveer a la UE de un tercio de su electricidad para 2020. “Es tremendamente ambicioso, pero es necesario”, insistió ayer el comisario de Energía, Andris Piebalgs, durante la presentación del plan.
Ahorro del 20 % en 13 años
Junto a un mayor uso de energías como la solar, fotovoltaica o eólica, la Comisión Europea propuso también ayer la necesidad de lograr ahorrar un 20 % del consumo energético para 2020 gracias al plan de eficiencia energética. Según sus previsiones, si se consigue hacer realidad este objetivo, para 2020 la UE utilizará alrededor de un 13 % menos de energía que hoy en día, ahorrará 100.000 millones de euros y emitirá 780 toneladas de CO2 menos a la atmósfera.
“Somos adictos a la energía y como cualquier adicción empeora cuando hay que depender de alguien”, advirtió el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroco. “El paquete que proponemos muestra que el papel de Europa es fundamental para garantizar la seguridad en el abastecimiento y hacer frente al cambio climático”, añadió. Los tres dirigentes europeos hicieron un llamamiento a los países miembros para aplicar las medidas propuestas en el plan de la Comisión.
