Canarias, ¿exenta de limites de emisiones de C02 en su transporte aéreo?

avion.jpg La economía de Canarias depende del transporte aéreo barato y accesible. No existen hoy alternativas al queroseno como combustible de aviación. La llegada del cenit del petróleo y el comienzo del declive de este combustible fósil supondrá el incremento de su precio y el fin del “queroseno barato”. Este elemento supondrá el encarecimiento importante de las tarifas aéreas, la disminución del tráfico aéreo y la puesta en cuestión de la viabilidad de muchas compañías aéreas. El transporte aéreo es el “flanco débil” del modelo de desarrollo canario, un modelo ya de por sí extremadamente dependiente y frágil.

Kioto no puede cumplirse, y de hecho realmente no se está cumpliendo, porque la reducción de emisiones de C02 está asociada a una disminución en el consumo energético. Aunque se adopten medidas de ahorro y eficiencia, en un escenario de derroche y crecimiento económico las medidas de ese tipo quedan neutralizadas por el derroche de otros (hay países que no suscriben Kioto) o por el crecimiento exponencial. Pero es que simplemente no hay deseos de disminuir las emisiones de C02, cuando se pone en un brete al modelo socioeconómico. El ejemplo de Canarias y sus emisiones de C02 en el transporte aéreo es sintomático. Lo mismo ocurrirá con otras regiones de Europa en aquellos sectores económicos en los que estén especializados: ganadería, industria pesada, carbón, etc. Pedro Prieto, Vicepresidente de AEREN y coeditor de www.crisisenergetica.org realizó un lúcido análisis del Protocolo de Kyoto y su imposibilidad - con el actual modelo de crecimiento - de cumplirlo. Recomendamos su lectura: ¿Kioto o Uppsala? También el mismo autor realizó un artículo de opinión en relación con “La verdad incómoda” de All Gore, y las “falsas soluciones” ante el cambio climático.

La dependencia del modelo turístico es una trampa difícil de soslayar para Canarias. España defenderá que no se computen de igual forma las “emisiones de C02″ (en realidad el consumo de queroseno para aviación, que representa el 18% del consumo de energía primaria de Canarias) que se emiten debido al modelo económico canario, muy vulnerable ante una previsible subida en el coste del transporte aéreo. Pero, como sabemos, serán inevitables, por razones de balance oferta - demanda de crudo, subidas del precio de los combusitibles. Para entonces, como ya se está haciendo, se incrementarán las ayudas al transporte. Pero, ¿hasta cuándo? El mantenimiento de la intensidad del transporte aéreo y su precio cada vez será más difícil de conseguir para la economía canaria y española.

Canarias ante la crisis energética aboga por abordar claramente la situación de declive energético y dependencia del crudo barato que tiene las islas, para el conjunto de su economía. El inevitable descenso en la intensidad del transporte aéreo debe ser analizado desde ahora, programando un “desenganche” de este modo de transporte, hoy imprescindible para nuestra economía. Canarias ante la crisis energética es consciente de la gran dificultad de este hecho, y exhorta a la sociedad canaria a profundizar en un modelo socioeconómico que reduzca esa dependencia.

Reproducimos, por su interés, la noticia aparecida en el diario La Opinión de Tenerife, y también difundida a través de diarios como El Día y Diario de Avisos.

España pedirá que Canarias esté ausenta de reducir emisiones aéreas de C02 

Narbona pide valorar la dependencia que las Islas tienen de los aviones

SILVIA MARTÍNEZ / BRUSELAS

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, advirtió ayer que la Unión Europea deberá tener en cuenta “las características ultraperiféricas” de Canarias y de territorios como Baleares, Ceuta y Melilla a la hora de aplicar objetivos de reducción de emisiones de CO2 al sector de la aviación debido a su mayor dependencia sobre este modo de transporte.

Las declaraciones de Narbona se enmarcan en el debate que han mantenido en Bruselas los ministros de Medio Ambiente de la UE, quienes alcanzaron un compromiso político para reducir las emisiones de CO2 de forma unilateral al menos en un 20% para 2020 respecto a los niveles de 1990. Este objetivo será aún más ambicioso, del 30%, en el caso de que el resto de países desarrollados se comprometan en un acuerdo internacional para frenar el cambio climático.
Para hacer realidad este objetivo, los 27 países de la UE tendrán ahora que negociar qué criterios se tienen en cuenta y cuánto reducirá cada país. Este debate se basará en un estudio de impacto que comenzará a elaborar la Comisión Europea en los próximos días. El pacto, en cualquier caso, incluye que el acuerdo final tendrá en cuenta la realidad socioeconómica de cada Estado miembro, lo que habrá que negociar durante 2008.
Según reconoció ayer la ministra Narbona, en este objetivo jugarán un papel importante numerosos elementos, desde la inclusión del sector de la aviación, hasta un mayor uso de las energías renovables, pasando por objetivos vinculantes de reducción para los automóviles. En relación con el caso concreto de la aviación, que la Comisión Europea propuso incluir en el esquema de comercio de emisiones y que ayer también debatieron los 27 países de la UE, Narbona se mostró partidaria de “avanzar en esta dirección” y de que esta cuestión se aborde no solo a nivel comunitario sino internacional. En todo caso, la ministra española de Medio Ambiente advirtió que “se tendrán que tener en cuenta las características ultraperiféricas del archipiélago canario”, así como “de otros territorios como Ceuta y Melilla y Baleares” que dependen de forma importante del transporte aéreo para su desarrollo social y económico.

Dura oposición
El compromiso de reducción de emisiones cerrado ayer por los 27 ministros de Medio Ambiente, superada la dura oposición inicial de países como Polonia y Hungría, será ahora ratificado por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE en la cumbre de primera que tendrá lugar en Bruselas los próximos días 8 y 9 de marzo.
Por otra parte, Efe informó de que la Comisión Europea publicó ayer una nueva recomendación para que de forma “urgente” los Estados adapten sus espectros radioeléctricos a la demanda cada vez mayor de espacio para señales de televisión, teléfono, GPS, radar, satélite y conexiones inalámbricas (WiFi).
En el año 2005, la Comisión instó a mejorar el uso del espectro radioeléctrico, especialmente, ante el futuro “apagón analógico” previsto para 2012, y que dejará libre una parte importante de las frecuencias que usan actualmente las cadenas de televisión.

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