| BELÉN MOLINA / SANTA CRUZ DE TENERIFE
La población canaria ha crecido desde hace cinco siglos a golpes de arribadas de personas nacidas fuera. El incremento censado de población entre 1973 y 2004 fue de 270.000 personas, pero de ellas, sólo 80.000 nacieron en algún lugar del Archipiélago. Las restantes, llegaron del exterior, bien de la Península, o bien de otros países europeos o latinoamericanos.
Son datos que esconden, sin embargo, la importante cifra de canarios que tuvieron que marcharse de su lugar de nacimiento y que en la actualidad residen en la Península o en el extranjero. Son en torno a 660.000 isleños de los que desde 1988 han retornado 14.600, por lo que la presencia canaria en el exterior, sobre todo en Venezuela y Cuba, sigue siendo abrumadora.
Estas cifras las puso de manifiesto el profesor de la Universidad de La Laguna y también investigador de Giescan (Grupo de Investigación de Economía Social en Canarias), Juan Sebastián Nuez Yáñez, durante la presentación del curso Emigración y retorno en Canarias, inaugurado ayer por el rector de la Universidad de La Laguna, Ángel Gutiérrez, y patrocinado por la misma Universidad, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y la Viceconsejería de Emigración del Gobierno de Canarias.
Según Nuez, la nueva diáspora canaria ya no es reflejo de épocas de retroceso económico ni de penurias de toda índole. El canario emigra, en la actualidad, por necesidades de movilidad o promoción laboral o por estudios fundamentalmente, y tantos ellos como los antecesores que emigraron por hambre podrán beneficiarse del Estatuto de Ciudadanía Española en el Exterior que busca igualar los derechos de los españoles en el extranjero con los de quienes mantienen su residencia en territorio nacional, como facilitarles la adaptación a la sociedad que dejaron atrás si es que deciden retornar.
Regiones periféricas unidas
En la presentación del curso participó también Gabriel Morales, representante del Comisionado de Ayuda Exterior del Gobierno de Canarias, quien avanzó que se busca crear una red de regiones periféricas de Europa (que son más de 50 regiones, entre las que se encuentra Canarias), para que a su vez forme parte de la red intercontinental de regiones periféricas. “Nos hemos dado cuenta de que las decisiones se adoptan de forma global, por lo que consideramos positivo estar integrados en una red y que las regiones periféricas se unan”, indicó.
Por su parte, el rector Ángel Gutiérrez rebatió a quienes han criticado que la Universidad de La Laguna no se ha pronunciado en torno a la inmigración clandestina, y subrayó que ·el quehacer universitario tiene su tiempo, requiere de la investigación, el análisis, la reflexión y las conclusiones para que tenga el perfil disciplinar propio del rigor universitario”.
El curso continúa hoy, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Empresariales, con una ponencia del profesor de la Universidad de Vigo, Ángel Losada, y de la profesora de la ULL, Ana López Sala, sobre la emigración española y europea.
Rumí viaja el viernes a Tenerife para cerrar el curso de emigración
La secretaria de Estado de Emigración e Inmigración, Consuelo Rumí, viajará el viernes a Tenerife para clausurar el curso Emigración y Retorno en Canarias, organizado por la Universidad de La Laguna junto con Giescan y la Secretaría estatal, que depende del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, indicaron ayer fuentes de la Dirección del curso.
En la jornada de ayer, la primera de las cinco que integran el curso, uno de los directores del curso, el profesor Fernando Carnero, hizo un repaso a la larga historia de la emigración canaria, marcada siempre por los avances y los retrocesos económicos y la lejanía de la Península, pero enfatizó la singularidad de las Islas como zona de tránsito y, sobre todo, de partida hacia las Américas, y su constante impregnación de portugueses, magrebíes, mallorquines y catalanes (que llegaron a fundar su Obispado), además de normandos, que llegaron al Archipiélago auspiciados por la Corona.
Los datos históricos son curiosos. Hay constancia de que la población autóctona de Canarias se vio diezmada por las enfermedades traídas por los peninsulares y europeos, y también por el afán colonizador de la monarquía, que favoreció la libertad de tránsito de hasta 1.557 isleños al año para viajar hasta Santo Domingo, aunque consta que fueron diez veces más quienes se favorecieron de esa libertad.
El panorama de las Islas cambió en pocos años y se orientó hacia la economía de servicios, lógico en una tierra de tránsito que servía para el abastecimiento de barcos en sus travesías hacia América o Europa. También varió la demografía, explicó Carnero. y si antes de la Conquista las Islas estaban habitadas por unas 100.000 personas, la mayoría en Gran Canaria (unos 63.000 habitantes), a mediados del siglo XVII la población se mantenía en los mismos parámetros, pero era Tenerife la isla más habitada, con 50.000 personas. |