La Provincia: Cenit del petróleo y nuclearización de África.

central nuclear 1.jpg El diario La Provincia ha publicado el artículo La Nuclearización de África, del periodista Antonio G. González - Las Palmas de Gran Canaria, en el que se reconoce un “cenit del petróleo, un momento, al parecer no lejano, en el cual los costes de extracción dispararán estructuralmente los precios”, y se aborda la situación de cierta proliferación de instalaciones nucleares en África, para procurar solventar la situación de ausencia de electrificación y suministro energético de la mayor parte del continente.

El concepto de “cenit del petróleo” se corresponde con el declive permanente de la producción de petróleo en un yacimiento, país productor y conjunto de los países con reservas explotables. Según los geólogos expertos, esta situación se produce en el momento aproximado de extracción de la mitad del crudo extraible del recurso, quedando tras ese momento el declive de su disponibilidad, con un petróleo cada vez de más difícil extracción, peor calidad y, por tanto, cada vez más caro. Numerosos geólogos advierten que el mundo está en los años de máxima producción de petróleo, para posteriomente entrar en un periodo histórico de permanente declive de este hidrocarburo esencial para nuestra civilización.   

Adjuntamos el texto del citado artículo, por su interés:

Irán simboliza hoy en día lo que la energía nuclear ha comenzado a representar para los países en desarrollo: un signo de soberanía y una garantía para el crecimiento económico en un marco de globalización energética y de cambio climático. Si bien la energía atómica simbolizó el peligro de destrucción del Planeta en el contexto de la Guerra Fría (y el desastre de Chernobil quedó en 1986 como un resto macabro de aquella época), hoy en día la destrucción de la Biosfera -que ha venido, sin embargo, de la mano de los combustibles fósiles- y el llamado cénit del petróleo (un momento, al parecer no lejano, en el cual los costes de extracción dispararán estructuralmente los precios) ha comenzado a cuestionar la visión negativa de la energía nuclear. Se trata, en fin, de un debate abierto cuya dimensión la revelan, por ejemplo, el reciente anuncio británico de reanudación de su programa nuclear, la apuesta china por este tipo de energía (Pekín tiene previsto construir otras 63 centrales en los próximos años, aunque al propio tiempo es ya líder mundial en energías renovables), la intervención francesa en la incipiente nuclearización africana o bien la reapertura del debate sobre la energía nuclear en Alemania, el país que con mayor firmeza las había repudiado.

Las cifras son elocuentes. Actualmente existen en el mundo 435 reactores nucleares. Pero otros 30 están en construcción y 247 más (es decir, un 57 por ciento más) están planificados o propuestos para su validación por Naciones Unidas. La lista la encabeza China, como ya quedó dicho, seguida de Rusia con 42 reactores, EEUU con 32, Sudáfrica con 25 e India con 23. Claro que, de la misma manera, se trata de centrales de nueva generación: con unas dimensiones menores (los avances tecnológicos permiten cierta descentralización de la producción y niveles de seguridad muy superiores.

Nadie, y menos los países pobres, está dispuesto a renunciar a toda estrategia de desarrollo. No en vano el apoyo del conjunto de potencias emergentes a Irán (China, India, Brasil…), así como obviamente del mundo árabe (lo que incluyen activamente a Argelia y Marruecos) está haciendo patente en la actualidad la imposibilidad de frenar el desarrollo nuclear en el mundo aun a pesar de los riesgos ciertos que la facilidad del paso de su uso civil al militar conlleva cuando este tipo de fuentes de energía cae en las manos equivocadas. E igualmente la vulnerabilidad que representa un nuevo mapa nuclear en relación con la amenaza terrorista que en el siglo en curso se ha generalizado. EEUU, de hecho, ha tenido que pasar de la amenaza militar a Irán a dejar en manos de Europa toda mediación posible, con el visto bueno chino. Y, con ello, la competencia internacional multipolar de la época se ha extendido al marco de la nuclearización de los países en desarrollo: Rusia, China, EEUU y Francia compiten a toda marcha para colocar su tecnología nuclear. Y, otros países, como España, no quieren ir a la zaga: Equipos Nucleares (Ensa) se adjudicó el año pasado un contrato en Sudáfrica por el que realizará (en Asturias) el diseño y fabricación de la vasija del reactor nuclear PBMR; Iberdrola tiene contratos nucleares millonarios en México y Brasil. Y ahora un consorcio entre Ensa, Enusa y Tecnatom quiere un trozo de la ´tarta´ china.

CAPÍTULO AFRICANO. En este contexto, África, que cuenta con un tercio de las reservas mundiales de uranio (Francia, de hecho, se abastece al cien por ciento en Niger y Gabón) también se nucleariza. Todas las potencias regionales del continente se han trazado esa dirección: Egipto y Nigeria lo hacen de la mano de China y Rusia; Sudáfrica se sitúa en un escenario mucho más diversificado de proveedores. Y, en el Magreb, una incipiente carrera nuclear engrosa la competencia regional por la primacía entre Argelia y Marruecos con un hipotético agravante añadido: la posibilidad de que las reservas de uranio que se cree que Rabat ha identificado se encuentren en el ex Sahara español, territorio que sumaría al petróleo un inquietante nuevo factor para su disputa. Desde el pasado enero un reactor nuclear está en funcionamiento en Maamara, a veinticinco kilómetros de Rabat, con usos científicos, médicos y agrícolas (lo que incluye la desalación nuclear de aguas). Marruecos confirmó el pasado enero la vieja programación de una central de diez megawatios en Tan Tan con tecnología china, también para desalación nuclear. Y recibe visitas continuas, entre otros, del consorcio ruso Atomstoyexport ante el concurso internacional que Rabat convocará en breve para construir su primera central nuclear de mayor dimensión (600 megawatios) cerca de Essauira, a unos 50 kilómetros al norte de Agadir. En respuesta, Argelia, que el pasado enero acogió el primer encuentro africano organizado para relanzar el uso de la energía nuclear en el continente y que ya cuenta con dos centrales nucleares en funcionamiento, firmará el próximo junio un convenio de cooperación nuclear con EEUU.

Y lo hará, en realidad, después de haber construido con tecnología china instalaciones nucleares de naturaleza militar que la colocó en la clasificación de la OIEA como país con programa secreto. Paradójicamente, la nuclearización del Magreb no ha recibido oposición europea. Más bien al contrario. Cada vez es más obvio que la electricidad de origen nuclear formará parte del caudal del suministro que reciba la UE.

2 Respuestas a “La Provincia: Cenit del petróleo y nuclearización de África.”

  1. Gabriel Tobar Dice:

    “Cada vez es más obvio que la electricidad de origen nuclear formará parte del caudal del suministro que reciba la UE.”

    Está por ver cuánto suministro africano seremos capaces de copar. Sinceramente, espero que no demasiado, porque supongo que al Sur del Magreb la gente también desearía poder aprovecharse de algo.

    Y habrá que ver también por cuánto tiempo puede sostenerse un crecimiento en el uso de combustibles fisibles.

    Saludos.

  2. Redaccion Dice:

    Efectivamente, las declaraciones periodísticas muchas veces obvian los límites, los índices de crecimiento exponencial, etc. En África, únicamente el 30 por ciento de la población tiene acceso a la red eléctrica. Casi todo allí es con motores, con suerte. Si no hay fuel para el motor, no funciona sino la fuerza humana y animal.

    Un saludo,

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