Cambio climático en Canarias: más calimas y tormentas tropicales, según el Director del Observatorio de Izaña (Tenerife)

gcalima3canarias.jpg El periódico Diario de Avisos realiza una entrevista al Director del Observatorio de Izaña, en Tenerife, bajo el título de “Crónica de una crisis anunciada”, en el que Emilio Cuevas “explica las consecuencias del cambio climático en Canarias”.

En este reportaje, que reproducimos, Cuevas advierte del incremento de “las probabilidades de que se den tormentas tropicales” debido a cambios en la corriente oceánica denominada “giro subtropical”, que pasa por Canarias, y cuya trayectoria coincide con la corriente “Giro Subpolar”, afectada a su vez por los deshielos de Groenlandia. Según el Director, el deshielo está provocando cambios en las condiciones de salinidad y, por lo tanto, menor intensidad, lo que produciría un recalentamiento del agua y una fragilidad de la corriente, que explicaría la aparición de especies marinas antes nos vistas en Canarias.

Por otro lado, un cambio del anticiclón de las Azores de sitio, por efecto del cambio climático, podría provocar mayores llegadas de ”masas de aire caliente de África”, lo que consecuentemente incrementaría “la calima”.

Reproducimos el texto del citado reportaje:

Muchos lo calificaron de ‘ismo’ con pasaporte de moda, pero el tiempo terminó desbancando esa tranquilidad inicial y dando la razón a aquellos alarmistas iniciales. Y es que la Tierra, ajena al debate que ha suscitado durante décadas, se ha convertido en el escenario de una crisis climática en la que “el hombre es el principal protagonista y responsable”. Atrás han quedado los días en los que la sociedad miraba desde la platea lo que alumbraban las luces de la actualidad. La transformación del medio natural se ha tornado no sólo coetáneo, sino real, y ahora “nuestro papel” ha adquirido una función primordial.

Emilio Cuevas, director del Observatorio de Izaña del Instituto Nacional de Meteorología, está absolutamente convencido de que las actuaciones humanas son las causantes de muchas de las reacciones que la naturaleza tendrá en los próximos años. A pesar de esta clara adjudicación de responsabilidades, Cuevas es consciente de que en todas estas metamorfosis tienen cabida diferentes agentes. “El comportamiento del Sol es importante, pero en comparación con las emisiones de dióxido de carbono, su incidencia es mínima”. Es obvio que en las variaciones del clima “hay más factores, pero los últimos años han demostrado que los cambios son atribuibles al hombre y a los gases de efecto invernadero, especialmente al CO2″.

A pesar de esta premisa básica con la que cuentan ya todos los estudiosos de la temática, aún existen carencias a la hora de asegurar predicciones. En su mayoría, estas ‘ausencias’ se deben a que las nuevas tecnologías han propiciado nuevos registros de variables climatológicas, pero éstos no tienen una vida muy longeva. Hoy en día el cambio climático es una certeza por las evidencias que la historia ya ha guardado para sí. No obstante, más allá del incremento de temperaturas del que tanto se habla, aún quedan muchas incógnitas por despejar.

El problema es que esta única realidad da pie ya a numerosos efectos colaterales. Porque el calentamiento climático no supone estaciones más calurosas o aguas más cálidas. La simple subida de temperaturas en el Atlántico implica, para Canarias, que “las probabilidades de que se den tormentas tropicales, como elDelta, se incrementen”, explica Cuevas. Ello se debe a que este tipo de tormentas “se nutren de climas cálidos con humedad”. Hasta ahora, el océano que baña las costas del Archipiélago se caracterizaba por todo lo contrario. Las transformaciones que está acogiendo Groenlandia son la causa, a pesar de la lejanía. Y es que el clima descubrió la globalización mucho antes que la economía.

Sin brújula

Las corrientes marinas no necesitan brújula.Realizan recorridos exactos que traspasan fronteras marítimas y que surcan el planeta. Así, la corriente denominada “Giro Subtropical pasa por Canarias, hace un recorrido por el sur de Cabo Verde y gira hacia América, llega a las costas de Florida” y termina volviendo a las Islas.En este trayecto constante, “contacta con otra corriente, el Giro Subpolar, que está afectado por todos los deshielos que tienen lugar en Groenlandia”, explica. Allí, se están derritiendo “grandes pedazos de hielo, que son de agua dulce, y están cambiando las condiciones de salinidad”. Todo eso provoca “que el agua sea menos densa”, y por ende, la corriente pierde intensidad. De esta manera su relación con la corriente que sí llega a Canarias se vuelve frágil, obligando a ésta a “girar cada vez más sobre sí misma, recalentándose el agua”, señala Cuevas. Estas temperaturas inusuales generan que nuevas especies, que antes no encontraban en el frío del Atlántico un hábitat adecuado, aparezcan sorprendentemente.

Brisa ideal

Es muy probable que un gran número de turistas vean en la suavidad del tiempo uno de los atractivos más llamativos a la hora de escoger el Archipiélago como destino. Pero, ¿qué ocurriría si esto cambiara?

Este temor ya puede empezar a afrontarse. El cambio climático amenaza con desbancar al anticiclón de las Azores de la posición actual que hace privilegiadas a estas tierras. Si ello tiene lugar, “hay una gran probabilidad de que lleguen masas de aire caliente de África”, lo que consecuentemente incrementaría “la calima”, explica Cuevas. Pero no sólo llegarían más nubes de polvo en suspensión. El problema es más grave porque “África es uno de los lugares que más se va a calentar, sobre todo el norte y nosotros estamos apenas a 400 kilómetros”. Esta realidad supone “más olas de calor”, tanto en número como en intensidad, advierte el especialista. Avalada por estas condiciones, la alarma del “calentamiento” no es hipotética: responde a datos que ya se han verificado. Uno de los aspectos que atenúan esta tendencia es que ya no se puede evitar “lo que ocurra dentro de 50 años”, porque “ya hemos emitido los gases para ello”.

Todos estos datos hacen presagiar climas de incertidumbre, pero a pesar de ello, el meteorólogo se muestra optimista y señala que esto “no va a suponer ningún fin de la civilización, pero irremediablemente va a cambiar las condiciones” en las que se desarrolla la vida actual. El hombre, siendo un animal de costumbres, “se adaptará”. Todo ello siempre que deje de pensar que llegará “una tecnología para solucionarlo”.

El temor de la desertización y las alternativas de futuro La desertización es una de las tendencias que se derivan del cambio climático, pero como todo, no tendrá lugar de la misma forma, ni con idéntica intensidad. “Canarias”, en un principio, “va a tener suerte en este aspecto porque el océano actúa como amortiguador”. En cambio, “la península ibérica” no tendrá tanta fortuna. Allí, este proceso se extiende de manera galopante”. Hay estudios que aseguran que “alrededor del año 2050 Madrid será similar a Almería”. Tales augurios presagian tierras estériles donde el concepto de energía se tendrá que reinventar. El ahorro, la gran panacea a la que aspiran los científicos, debe ser el objetivo a seguir. En ese camino, “debe trabajarse mucho sobre energías alternativas que no se basen en la quema de combustibles fósiles”. Esta transición se torna esencial, “pero no sólo en cuanto a energía eólica o solar”. Otra opción es “la energía nuclear de fusión”, una idea en la que “Europa está trabajando mucho”, señala el experto. “Personalmente creo que es una gran esperanza” para la humanidad. De hecho, “pienso que sería una solución prácticamente definitiva”, destacó, ya que se trata de una fuente inagotable. En la actualidad, las actividades nucleares son sólo de fisión, una técnica en la que no deposita su confianza EmilioCuevas. Pero mientras la investigación lucha por dominar estos procesos, la economía tendrá que adaptarse, al tiempo que la cultura de la civilización.

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