Canarias incrementó un 457,3% su población durante el Siglo XX: hacia los límites del crecimiento exponencial
Un estudio de la Fundación BBVA, con el título “Evolución de la población española en el Siglo XX”, dirigido por Julio Alcaide Inchaisti, ha destacado el exponencial crecimiento de la población insular en el transcurso del Siglo XX - crecimiento que ha seguido registrándose en el transcurso de la primera década del Siglo XXI -, pasando aquélla de 357.601 habitantes en el año 1900 a 1.750.673 en el año 2000. Según el censo del año 2006, Canarias tenía 1.995.833, por lo que podemos decir que la población de las islas, que ya han superado los 2 millones de habitantes en el transcurso del año 2007, se ha multiplicado por 5,5 en el periodo 1990 - 2006.
Las Islas Canarias han presenciado, como otros territorios, un importante crecimiento poblacional, sustentado en la importación de energía, alimentos y bienes diversos del exterior, todo ello facilitado por la energía barata y crecientemente accesible del petróleo, especialmente a partir del último tercio del Siglo XX. El cenit y declive del petróleo supondría, en el transcurso de un complejo proceso lleno de variables, el fin de este periodo de aceleración histórica y conllevaría un periodo de declive socioeconómico y poblacional debido a la creciente escasez energética global.
Reproducimos, por su interés, los textos de algunas referencias a esta noticia en la prensa insular:
La Provincia: Canarias y Madrid fueron las autonomías de más crecimiento demográfico en el siglo XX J. NARANJO - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA La población de Canarias pasó de 357.601 personas en el año 1900 a 1.750.673 en 2000, es decir, se multiplicó por cinco a lo largo de todo el siglo XX. Este incremento demográfico del 457,3% es uno de los más importantes de toda España en el mismo periodo, que mantuvo una media del 112%, y sólo superado por el de Madrid (672%), región que ha ejercido durante estos cien años el lógico atractivo de ser la capital de España.
Así se ha puesto de manifiesto en el último estudio demográfico dirigido por el estadístico Julio Alcaide Inchausti y publicado por la Fundación BBVA bajo el título Evolución de la población española en el siglo XX por provincias y comunidades autónomas, en el que se hace un exhaustivo repaso a los cambios demográficos habidos en España entre 1900 y 2000 a partir de diversas fuentes de información.
Según este libro, el crecimiento demográfico canario, que se mantiene en la actualidad, se apoya en tres pilares fundamentales: el mayor crecimiento vegetativo en las Islas (es decir, más nacimientos y menos defunciones que en el resto de España), la inmigración extranjera y, finalmente, un importante asentamiento de peninsulares.
Y es que, en el contexto español, Canarias se ha visto beneficiada por la tendencia de la población a abandonar las zonas rurales del interior y desplazarse hacia la costa y las grandes ciudades, con especial incidencia en toda la cuenca mediterránea y en los dos archipiélagos, Baleares y Canarias. De hecho, hay regiones españolas del interior que registran en la actualidad menos población que en 1900, informa Efe.
SALDO MIGRATORIO. En este sentido, es muy significativa la evolución del saldo migratorio canario. Hasta la década de los 70 hubo emigración neta de canarios hacia el extranjero, pero en las dos últimas décadas este flujo se invirtió hasta el punto de que en los años noventa se produjo el retorno de 40.239 españoles desde el extranjero hacia las Islas. Mientras los canarios regresaban, cada vez más extranjeros y peninsulares se fueron sintiendo atraídos por Canarias. Sólo en los noventa llegaron a las Islas 82.738 extranjeros y nada menos que 60.010 españoles.
Diario de Avisos: Un informe revela que la población creció en Canarias un 450% en el siglo XX
FAX Press
Madrid
La población extranjera residente en España aumentó en el primer lustro del siglo XXI un 303,08%, por lo que en el año 2005 el 8,46% de la población eran inmigrantes y cabe la posibilidad de que “en la actualidad, el 10% de la población censada proceda de países extranjeros”, según explicó ayer el economista estadístico, Julio Alcaide, en la presentación del estudio de la Fundación BBVA ‘Evolución de la Población Española en el siglo XX’.
Este hecho tiene una incidencia en la natalidad que, a juicio del autor del estudio, supone “una bendición” porque la evolución española de la natalidad “ha sido desastrosa”, apuntó. El descenso de la natalidad en España fue “imparable” en el siglo pasado, hasta situarse en el año 2000 en el 4,66% en el último lustro del siglo XX. En la década de los 70, la media de edad en la que las madres tenían a su primer hijo era de 23 años. Esta media ha subido hasta situarse, en la actualidad, en 32 años, ello explica un menor nacimiento de niños españoles. El crecimiento de la población española residente a lo largo del siglo XX supuso pasar de 18,6 millones de habitantes a 40,8 millones de personas censadas en 2000, lo que significó un crecimiento del 120%. Por Comunidades Autónomas, las que vieron aumentar su densidad de manera más acusada fueron: Madrid, 672% y Canarias, 450%. Muy por encima de Cataluña (257%) o País Vasco (253%) y las Islas Baleares (216%). La evolución de la población se vio afectada por la Guerra Civil (1936-1939), debido a los fallecimientos que ésta produjo y por los no nacidos como consecuencia de la ausencia de los hombres que se encontraban en el frente. Alcaide aseguró que en ese período “dejaron de nacer unos 400.000 niños”.
Datos falseados
Con respecto al censo que se registró en 1940, Alcaide explicó que se produjeron “errores en el procedimiento” derivados de las normas que dictó la Dirección General de Estadística, como por ejemplo registrar a las personas en paradero desconocido como población de hecho. El estudio revela que la población residente el último día de 1940 resultó ser de 25.286.583 y no los 26.014.278 registrados en el censo, es decir, 727.695 personas menos. Esto podría explicarse, entre otras causas, a la duplicación censal para obtener un mayor número de cartillas de racionamiento o el doble empadronamiento de los exiliados españoles.