Petróleo inflación y dinero en tiempos de crisis, por Marcos Martínez

marcosmartinez.jpgCrónica y presentación (aquí, para ver su contenido) realizada por Marcos Martínez, fundador de la Asociación para el estudio de los recursos energéticos (AEREN), que firma como physis en http://www.crisisenergetica.org/, y analista de las relaciones entre el dinero, el sistema bancario y los recursos naturales. Esta ponencia - que permite ser leida de forma clara - puede considerarse una continuación y culminación de anteriores entregas que el autor ha realizado en la página de referencia, en cuatro partes, cuya lectura y visionado recomendamos: primera, segunda, tercera, y cuarta parte, ésta última un enlace al documental “dinero como deuda“.

La citada presentación se realizó en el marco de la IV Conferencia Economía y Empleo ante la Crisis Energética, organizada por Canarias ante la crisis energética, en Telde, Gran Canaria, el 16 de febrero de 2008.

Comenzó el autor hablando de cómo el hombre se ha movido tradicionalmente entre el concepto aristotélico de “ser sociable por naturaleza” y el hobbesiano de “hombre como lobo para el hombre” (homo hominis lupus), aspectos de una misma realidad que él no considera excluibles. Recordó la etimología de “rival”, palabra nacida de “río”, como frontera, y también como lugar en común a compartir. Según Marcos Martínez, nos adentramos en una era en la que repartiremos, no ya la riqueza, sino la pobreza y recursos escasos. Parte la reflexión de la necesidad de la economía: el hombre nace y muere desnudo, y para su pertrecho y alimento precisa del intercambio y la división del trabajo correspondiente. En esa ansia surge la extensión de los deseos - y también sus límites -: para enfrentarse a las adversidades, pero también para enfrentar a las comunidades, y todo ello en un escenario de “límites físicos”, en los que es necesario elegir.

Martínez, partiendo de esa “necesidad de elegir”, analiza la relación entre inflación y empleo, y la aparente contradicción que parece haber una contradicción entre el objetivo de la consecución del máximo empleo y la contención de la inflación. Para ello emplea la llamada Curva de Phillips: con el objetivo de luchar contra el paro, que es uno de los principales objetivos de los gobiernos - para mantener la paz social - , y en un escenario de “expansión”, un gobierno impulsa la demanda, lo que hace subir los precios; al “recoger” los salarios esa subida de precios, la curva se va desplazando nuevamente a la derecha, incrementando el desempleo nuevamente, lo que puede hacer que el proceso concluya con una subida de precios y mayor paro que en el punto de partida. Según Martínez, el “descuelgue” del oro como patrón de referencia para el dólar (moneda principal del Mundo, especialmente tras el despegue de los EE.UU. al finalizar la segunda guerra mundial), permite la definitiva expansión de la masa monetaria, en un acuerdo entre banca y gobiernos, por el que la primera, prácticamente sin límites, financia creando dinero (en forma de crédidos y deuda correspondiente) y permitiendo la expansión económica que, de otra manera, hubiera quedado frenada. Martínez considera que esta expansión ha tenido como soporte el uso creciente de recursos naturales.

Marcos Martínez defiende que se puede relacionar la inflación no sólo con el coste de un producto, sino con la “expansión del dinero en circulación”, lo que introduce otra explicación a la usual del “índice de precios al consumo”. Así, ocurre que esa expansión monetaria produce una “merma del poder adquisitivo” del dinero, una devaluación del mismo. Existe una especie de diabólica maquinaria de creación de oferta monetaria “con con el objetivo de introducir más dinero para prestar, aumentando la tasa de inflación y evitando la disminución del consumo”, lo que a su vez estimula la expansión económica, el nacimiento de burbujas (tecnológicas, financieras, inmobiliarias, etc.) y la devoración cada vez más rápida (crecimiento exponencial) de los recursos naturales, cuyo precio sube de forma importante. Este proceso lleva a los límites de uso de los recursos, y a la posible estanflación: subida de los precios y del desempleo, al no poder mantenerse el ritmo de incremento de la actividad. Así, si el conjunto de dinero disponible para poder pagar fuera constante, y no se primara la masa monetaria, se produciría un ajuste constante que valoraría aquellas cosas con más valor real, primando los productos más locales, y reservando el dinero constante para aquellas cosas con mayor coste real.

El autor explica que lo que en la actualidad está ocurriendo es que se está intentando, mediante diversas estrategias, retardar la defunción de un cadáver - el de la economía del continuo crecimiento basado en el crédito fácil, en una situación que calificó de “incendio generalizado” - mediante la manipulación de indicadores macroeconómicos, entre ellos el “índice de precios al consumo”, recomendando la consulta de la página web http://www.ipcreal.com/ . Considera Martínez que estamos a las puertas de un periodo histórico de hiperinflación, semejante al de la sufrida por Alemania en los años 20 y 30 del pasado siglo. Por otro lado, se promueve la moderación salarial, ajustada a un “ipc” no real, o claramente intervenido a la baja, lo que a su vez se presenta como argumento para evitar el incremento de la inflación (”efectos inflacionistas de 2ª ronda provocados por los aumentos salariales”) y, por último, se procede a la “manipulación de los mercados financieros”, con el refugio del dinero en las materias primas, metales preciosos, etc. Según Martínez, “estos movimientos, propios de los primeros estadios de un proceso hiperinflacionario, están provocando el final de la alimentación barata y por supuesto el final de la energía barata

Pero debemos recordar una vez más que no se encarecen las materias primas, sino es la moneda (en este caso el dólar) quién está perdiendo su valor”. Añadió el autor que considera que aún la escasez o falta de crecimiento significativo de la extracción de petróleo aún no se está repercutiendo en el precio real del mismo, sino que es la devaluación monetaria la que está influyendo de forma más determinante, con la creación constante de dinero.

La intervención de Martínez concluyó con una referencia al “principio de relatividad”, en el sentido de que “todo movimiento es relativo a un sistema de referencia”, en relación al mismo sistema monetario, y su valor de referencia. Así, usando el dólar como referencia, tendríamos que no se habría repercutido el incremento de los precios sobre las materias primas, no así si seguimos usando el dólar, lo que indica la debilidad de aquél para la valoración real de bienes y servicios, y la necesidad de replantear el sistema monetario.

Una Respuesta a “Petróleo inflación y dinero en tiempos de crisis, por Marcos Martínez”

  1. Yasmina Encinoso García Dice:

    Magnífico artículo. Muy clarividente. Recomendado a todo el mundo que quiera complejizar cualquier visión de la situación actual de la economía y entender el por qué de muchos de los procesos y requerimientos que se están llevando a cabo por parte del empresariado y del Gobierno.

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