¿Recuerdos del futuro? Canarias antes del petróleo, por Fernando Sabaté Bel

fernandosabate.jpg Fernando Sabaté Bel es profesor de geografía de la Universidad de La Laguna, estudioso y autor y de una importante obra divulgativa, de nuestro inmediato pasado y su forma de vida y organización socioeconómica, especialmente del mundo rural de las Islas, que hasta hace pocas décadas abarcaba la mayor parte de la población de Canarias, también mayoritariamente proveniente de los estratos más modestos, en los que centra sus escritos.

Participó en la IV Conferencia Economía y empleo ante la crisis energética, celebrada en Telde el sábado, 16 de febrero de 2008, organizada por http://www.canariasantelacrisisenergetica.org/, ofreciendo una importante charla, con el título “¿Recuerdos del futuro? Canarias antes del petróleo”, en la que desgranó los principales elementos que constituyeron el tránsito de las Islas desde el Siglo XIX al XX, siglo en el que comenzó a dejarse entrever el inicio de la era fosilista en Canarias.

Parte 1 de la presentación,

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Sabaté desgranó especialmente el modo de vida “antes del petróleo” de las mayorías sociales, que afrontaron sucesivos procesos de crisis de recursos. Así, hizo ver durante su intervención cómo la presencia o ausencia de recursos energéticos o materiales propios o ajenos condicionaba fuertemente el modo de vida de la mayoría social. De forma introductoria, y citando a V. Grau-Bassas, destacó, por ejemplo, la importante durabilidad de la indumentaria del país, frente a la importación de vestimenta del exterior, o se adentró en explicar cómo el crecimiento poblacional de Canarias en el tránsito del siglo XIX al XX pudo haber tenido que ver con la sobreexplotación de zonas como Teror, eminentemente ganaderas, lo que habría influido en un descenso que el mismo Grau-Bassas comprobó en la ingesta de carne en la zona, poniendo a las claras la interrelación entre recursos endógenos, carga de población y organización socioeconómica.

En su Conferencia, Sabaté abordó la “Canarias antes del petróleo” desde seis ejes. En el primero, “Empleo de materiales y recursos locales” desgranó cómo la predominante fuerza humana (la tracción animal, por ejemplo, a partir de caballos, estaba reservada a una minoría que disponía de ingresos para alimentarlos), esencialmente, aprovechando elementos constructivos de cada zona, edificaba las habitaciones para la población rural, necesariamente con materiales cercanos (casas de Afur, en Anaga, con cubierta pajiza de juncos del barranco y amarres de mimbreras obtenidas de sauces; uso de arcilla en las techumbres, en Fuerteventura, que también mimetizaba de los ataques piráticos; o la madera en la zona del norte de la isla de La Palma).

En un segundo eje, denominado “Uso de “satisfactores sinergicos” (en múltiples dimensiones)”, puso múltiples ejemplos de cómo un mismo elemento constructivo tenía múltiples utilidades en un entorno vernáculo: un camino era usado como recogedero de aguas para una gavia, o para desviarla a un aljibe en Lanzarote (camino de Máguez a Órzola) y cono volcánico de Alegranza, respectivamente; un muro como secadero de alimentos, o las “sangraderas” en los caminos del bosque de laurisilva, que evacuaban el agua fomentando su aprovechamiento; un tercer eje sirvió para mostrar la “Identificación y optimación de recursos del entorno“, que según el autor “consiste en la apropiación de múltiples ecosistemas, con múltiples especies, que generan múltiples productos, mediante la ejecución de diferentes prácticas productivas, persiguiendo “garantizar la diversidad alimentaria y la autosuficiencia de las familias productoras, las localidades y las regiones”: en este apartado se centró en las relaciones de verticalidad del aprovechamiento de los diferentes ecosistemas que unas islas montañosas como las Canarias tiene: analizó tanto el aprovechamiento para azufre del pico Teide, o el cultivo del fundamental cereal o papas en entornos de diferentes altitudes, casi desde la costa o medianías hasta la cumbre, aprovechando al máximo las diferencias climáticas, de pluviosidad, etc. y forzando al cultivo a adaptarse a nuevas circunstancias (lo que genera una importante variedad morfológica de las mismas), teniendo en cuenta que las papas, que revolucionan la dieta también en Canarias, son más bien de hábitats lluviosos, lo que obligó a importantes operaciones como la construcción de suelos (pumíticos en el Sur de Tenerife, por ejemplo). También otro de las consecuencias de ese aprovechamiento al máximo de los diferentes ecosistemas era el de las “mudadas” (destacando las que tenían lugar en El Hierro desde la zona de Valverde, Meseta de Nisdafe, Erase, etc. a la costa), proceso mediante el cual las unidades familiares y económicas alternaban varias veces al año su lugar de residencia dependiendo de la fertilidad en uno u otro espacio, alimento para el ganado, presencia estacional del agua, etc. Por otro lado, en las imágenes que facilitó Sabaté se observa el proceso de “sorriba” que se realizó con camellos y otros animales y personas para “conquistar” los diferentes pisos climáticos de las islas, inclusive importando suelo de otras cotas. La escasez llevó al máximo aprovechamiento de la leña y, en general, se destacó por parte de Sabaté la importancia de los múltiples usos del monte para funciones vitales: madera para construcción, aperos agrícolas, dornajo para animales, cocina y calefacción, carbón, iluminación, uso como forrajeras, pinocha para cama de ganado o relleno de colchones, recolección de plantas comestibles, medicinales, etc (para ver lista exhaustiva, ver la presentación).

Un cuarto eje el autor lo seleccionó para hablar del “Manejo conservacionista
del suelo y el territorio”,
en el que se destacaba el uso del territorio de tal manera que las edificaciones no minaran la potencialidad agrícola de una zona, de suma importancia (por ejemplo, en Taganana se aprovechan las crestas de las montañas para los asentamientos, lo que facilitaba igualmente la comunicación entre viviendas, y se evitaba la construcción sobre suelos que pudieran desplazarse). También ejemplificó ese manejo en el caso de El Jable, en Lanzarote, cuyo origen como corredor de arena orgánicas atribuye Sabaté al fruto de la erosión de la zona (quizás el uso previo de las aulagas - allí llamadas “monte”, para los hornos de cal), pero que fue usado posteriormente para el cultivo por parte de los locales, aprovechando la humedad que se mantiene en el suelo.

También la escasez obliga a un “Manejo integral (y en algunos casos, cierre)
de ciclos de materiales y energía”,
quinto eje de su exposición, aprovechando todos los materiales que dejaban de ser útiles para su función inicial, en otros usos, y fomentando la reparación continua de los mismos; también para usar los espacios al pie de los castañeros para el cultivo de papas, cuando los castaños no tienen hoja. El manejo se hacía más evidente aún en el caso del agua, mediante los nateros, que aprovechaban el agua de lluvia, o el agua que se escapaba en las curvas de los canales; o, en un caso importante, en los viajes de las lecheras a las zonas urbanas, retornando con los envases llenos de restos de comida hacia sus hogares, de nuevo; al igual que ocurría con los llamados “cochineros”, que vendían las crías de cerdo a lomos de burros o mulos por los pueblos.

En el entorno de escasez, cobran importante protagonismo especialmente los momentos de crisis, en los que, había que saber adaptarse (sexto eje: Adaptación a la escasez y capacidad para enfrentar crisis). Ahí eran de vital importancia los recursos vegetales silvestres, cuya memoria aún conserva algunos de la época de la posguerra española, y que son un auténtico “manual de supervivencia” en épocas de mucha escasez. En el caso del agua, Sabaté expuso el caso de las “asomadas al ere”, unas técnicas de obtención de agua de los fondos arenosos de barrancos, en cuyo seno se acumulaban, bajo la arena, bolsas de agua, recurso éste usado cuando se secaban las fuentes, y que podía tener un carácter comunitario. También situó las “maretas” de Arrecife y otras zonas como ejemplo de captación de agua, en zonas de poca pluviometría.

Fernando Sabaté culminó su intervención rememorando la reacción del pueblo norteamericano ante la Segunda Guerra Mundial, y cómo un estímulo tan grande como el combatir en un conflicto sirvió para generar una cultura de rechazo a lo lujoso, incremento de la autoalimentación en huertos urbanos a través de los “jardines de la victoria”, fomento del transporte público, en bici, etc.

3 Respuestas a “¿Recuerdos del futuro? Canarias antes del petróleo, por Fernando Sabaté Bel”

  1. Canarias Ante la Crisis Energetica . » Crónica y ponencias de la IV Conferencia Economía y empleo ante la crisis energética Dice:

    […] ¿Recuerdos del futuro? Canarias antes del petróleo, por Fernando Sabaté Bel […]

  2. Antonio Vera Dice:

    La charla fue muy agradable e instructiva.
    Nos mostró como nuestros ancestros supieron extraer de esta tierra agreste medios suficientes para subsistir, eso sí como mucho trabajo y con muchos menos conocimientos científicos y técnicos que los que poseemos nosotros.
    Ahora somos muchos los conocedores del problema que se nos avecina y que es posible conjurar sus peores consecuencias, hambrunas y guerras civiles, por ello es hora de proponer soluciones, más o menos realizables.
    He aquí algunas:
    1ª. Compras masivas de tierra por parte de entidades públicas. Las tierras de cultivo serán un elemento vital para asegurar la supervivencia de la población.
    2ª. Creación de huertos municipales. Entrega de parcelas de entre 100 y 200 metros cuadrados (lo bastante grande como para plantar unos cuantos surcos de legumbres y hortalizas, y que se pueda atender en los ratos libres, 8 o 10 horas semanales) a todo el que esté dispuesto a cultivarlas en las condiciones que se determinen. Habrá que dotarlas de agua. Un km2, da 10.000 áreas, que son muchos huertos y vecinos. Serán unas magnificas escuelas de agricultores y de experimentación agrícola, cuando llegue la gorda tendremos que saber cultivas nuestras lechugas.
    3ª. Reforestación. Plantar árboles a mansalva. A estas alturas no creo necesario explicar todas las aportaciones positivas de los bosques, amén de ser una futura fuente de energía.
    4ª. Almacenamiento de agua. Allí donde quiera que sea posible crear los mecanismos que impidan que el agua de lluvia vaya al mar, ahora podemos hacerlo, más tarde a lo peor no tendremos ni tiempo ni medios. Aljibes, realizar campañas para que cada casa tenga su propio sistema de recogida de agua de lluvia.
    5ª. Subvención del trasporte público y el colectivo . Que el transporte público sea casi gratuito, para que compense infinitamente más que el privado.
    6ª. Enseñanza y folclore. Actividades de divulgación de nuestras tradiciones, de cómo nuestros ancestros utilizaban de manera sostenible los medios que las islas les ofrecían. Crear los futuros artesanos de la palmera, la caña o la piedra.
    Estas medidas que propongo, no son “revolucionarias”, cualquier entidad pública las puede asumir sin quebrantar ninguna ley y sin que parezca una vuelta al siglo XIX.
    Además tenemos las universidades, granjas experimentales…, que pueden y deben ser útiles para resolver los futuros graves problemas a los que nos enfrentaremos.
    No he mencionado molinos de viento y agua, herrerías, decenas de industrias que hubo en Canarias antes de la llegada del petróleo y que convendría comenzar a divulgar, conocer y poner de nuevo en funcionamiento, ahora mera curiosidad después elemento necesario para nuestra subsistencia.
    Soy consciente de la dificultad de la tarea, pero también que es posible afrontarla con éxito.

  3. La evolución cubana hacia el minifundio orgánico y el mercado local « RSSNEWS – Economía, energía y geopolítica Dice:

    […] La película explica el peak oil y la situación cubana como laboratorio para una solución a la agricultura posterior al cenit de producción de petróleo. No obstante, el problema de plantear este tipo de ejemplos es que suelen quedar polarizados por la ideología que cada uno lleva en su acervo personal. Pero cabe recordar que el primer país en llevar a cabo este tipo de experiencias comunitarias y de huertos urbanos ecológicos fue precisamente EEUU durante la 2º GM y sus famosos Victory Gardens [Jardines de la Victoria]. Para más información al respecto, recomiendo esta conferencia de Fernando Sabaté en la IV Conferencia que organizó Canarias ante la crisis energética, y también esta película. […]

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