Canarias albergará sistemas de almacenamiento energético, a través del proyecto “Store”

La empresa Endesa ha anunciado, en el marco del desarrollo de unas Jornadas técnicas sobre sistemas eléctricos y sostenibilidad, organizadas desde Euroelectric, la entidad que agrupa las grandes operadoras eléctricas de la Unión Europea, y que se han celebrado en Las Palmas de Gran Canaria entre los días 26 y 27 de abril de 2010, la implantación en Canarias de proyectos de “almacenamiento energético”, en el marco de su programa “Store”.

Según un comunicado de la empresa, “Endesa participa en diferentes áreas de investigación y desarrollo del proyecto, aunque su labor se centra fundamentalmente en la demostración de tres de las tecnologías de almacenamiento de energía en Canarias: baterías de flujo, baterías electroquímicas y ultracondensadores. El archipiélago canario es un entorno adecuado para aprovechar los beneficios que aporta el almacenamiento energético, debido a las dificultades para el despliegue de nuevas infraestructuras y a la cada vez mayor penetración de las energías renovables en los sistemas. Además, el proyecto Store posibilitará la disponibilidad de energía de reserva en sistemas aislados como el canario, subestaciones de distribución, e incluso como arbitraje de energía”.

Diversos medios de comunicación han reflejado este anuncio en sus publicaciones. Dado su interés, reproducimos sus textos:

Diario de Avisos: Las Islas, base de un proyecto pionero de almacenamiento energético

Endesa instalará en La Palma, La Gomera y Gran Canaria un sistema mediante baterías que permitirá evitar problemas en la red como los ‘ceros eléctricos’

 

JOSÉ LUIS CÁMARA
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

El viejo sueño de almacenar la electricidad es hoy una realidad. El director de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación de Endesa, José Arrojo de Lamo, presentó ayer, en el marco de las jornadas organizadas por Eurelectric en Las Palmas, el Proyecto Store, “el más ambicioso en la actualidad en Europa”, que se pondrá en marcha en Canarias en los próximos meses. Con un presupuesto de más de 14 millones de euros, financiados por fondos europeos, el Proyecto Store permite el almacenamiento de energía en baterías de apenas 4 metros de alto por 8 de ancho, que servirán de depósito energético disponible ante posibles eventualidades; y también permitirán almacenar excedentes “incluso cuando no necesitemos esa energía, por ejemplo en épocas de mucho viento”. “Hemos elegido Canarias porque queríamos un sistema energético pequeño, donde los beneficios de esta tecnología pueden ser mayores”, recalca José Arrojo de Lamo, quien subraya que “con estas baterías buscamos, a medio plazo, la sustitución de todos los grupos de respaldo existentes en el Archipiélago, por criterios de seguridad y economía. Y también una mayor integración de las energías renovables, porque es imposible seguir metiendo mayores cuotas de energía eólica o fotovoltaica si no tenemos algo que nos la vaya estabilizando”.

“Es el triángulo perfecto que complementa a las propias energías renovables y al coche eléctrico”, espeta el director de Investigación y Desarrollo de Endesa.

En el proyecto participan 7 empresas y otros tantos centros de investigación, entre los que se encuentra la Universidad de Las Palmas. “Vamos a instalar tres tipos de baterías en tres puntos de las Islas, La Aldea (Gran Canaria), San Sebastián (La Gomera) y Los Guinchos (La Palma)”, expone José Arrojo, quien asegura que “llevamos 6 meses trabajando en los preparativos, y en los próximos 6 se iniciará la instalación”.

Ventajas económicas

El ciclo de prueba estará en torno a los 2 años, “para realizar los estudios pertinentes y tomar luego las decisiones comerciales”. Las baterías, algunas de las cuales pueden incluso ser móviles, son de sulfuro de sodio, bromuro de zinc y ultracondensadores, que son los tres tipos que en la actualidad provocan una mayor densidad energética. “En la Península hay más energía de respaldo por los numerosos grupos que existen, mientras que aquí hay islas como El Hierro donde sólo hay una central”, arguye el director de I+D de Endesa, quien opina que, en un futuro no muy lejano, estas baterías “pueden reemplazar a todo un grupo de generación”. No en vano, en el Archipiélago permitirán aliviar problemas en las redes, como los temidos ceros eléctricos, ya que posibilitarán el disponer de mucha energía en muy poco tiempo. Además, José Arrojo deja claro que “económicamente son muy ventajosas, porque suponen una inversión inferior a la que requieren los grupos de seguridad, que apenas tienen uso al año”. Así, estas baterías tienen una vida útil de unos 3.000 ciclos, lo que supone un uso de cerca de 10 años. “Son de fácil manejo y cómodo reciclaje”, agrega el responsable de Investigación de Endesa, quien afirma que “se integrarán bien en el paisaje y no generarán impacto ambiental”.

En este sentido, José Arrojo de Lamo recuerda que el Proyecto Store está en consonancia con el objetivo del Gobierno autonómico de “cambiar el modelo energético de las Islas”, porque permite aumentar la seguridad, es sostenible y competitivo, ya el coste de cada una de estas baterías ronda los 500 dólares por kilowatio almacenado, aunque en los próximos años podría bajar a sólo 300 dólares. “Cuando venga el coche eléctrico esto cobra más fuerza, porque estos vehículos nos permitirán acumular energía en aquellos periodos donde hay falta de consumo”, aclara el técnico de Endesa, quien confía en que la comercialización de estas baterías no tardará más de un lustro.

 

Parques eólicos marinos, otra alternativa

 

Entre las estrategias para lograr la sostenibilidad que hoy día están poniendo en marcha países como España, los parques eólicos son los que ofrecen más posibilidades. Durante las jornadas organizadas por Eurelectric en Las Palmas de Gran Canaria, varios expertos fueron más allá, e hicieron referencia al desarrollo eólico en altamar y la desalación con turbinas eólicas.

En concreto, el responsable de la empresa La Compagnie du vent, Philippe Alexandre, afirmó que este tipo de instalaciones serán comunes en unos cinco años. “Su coste es tres o cuatro veces inferior al de los parques eólicos terrestres”, agregó Alexandre, quien destacó también el aprovechamiento de este recurso para desalar agua, una forma de utilizar las turbinas eólicas “frente a los problemas de integración de esa generación eólica en la red insular”.

Por su parte, el consejero delegado de la compañía Marine Current Turbines, Martin Wright, destacó las posibilidades que ofrece en Canarias la energía de las corrientes marinas, que su empresa aplica desde 2003 en el Reino Unido, mediante un sistema de aerogeneradores anclados en el fondo marino. Por último, Tristan Lecomte expuso el proyecto de Alter Eco, una empresa francesa que usa la biomasa para la generación de energía, mediante proyectos de repoblación llevados a cabo por comunidades desfavorecidas de varios países americanos.

El Mundo (suplemento El Cultural): El proyecto Store, pionero en la gestión de energía

Objetivo: Almacenar megavatios

La evolución tecnológica permite ya vislumbrar el sueño de almacenar energía en cantidades significativas. Este proceso mejorará la compleja gestión del sistema eléctrico. También dará salida a la impredecible producción eléctrica de fuentes renovables. Con ese objetivo, la eléctrica Endesa ha puesto en marcha en la comunidad Canaria Store, el primer proyecto español en almacenamiento de energía y el más importante de Europa.

Uno de los principales problemas de las redes eléctricas de transporte y distribución es que deben dar salida instantánea a la energía que generan los centros de producción si no la quieren perder. Porque la electricidad no se puede almacenar. O casi. Al menos no en grandes cantidades. Pero los millones de consumidores de energía eléctrica, evidentemente, esto no lo tienen en cuenta a la hora de pulsar el interruptor de la luz, el botón de la tele o al encender el horno, por lo que se requieren predicciones de la demanda.
La seguridad y continuidad del suministro eléctrico entre los centros de generación y los de consumo están garantizadas en España por Red Eléctrica de España (REE), el operador del sistema. Su labor consiste en supervisar la producción de electricidad y ajustarla a la demanda real. Si éstas difieren, REE envía las órdenes oportunas a las centrales para que ajusten sus producciones aumentando o disminuyendo la generación de energía.

Energías renovables
Un factor adicional que puede desestabilizar el sistema viene de la mano de las energías renovables, sobre todo de la eólica, cuyo peso en España es notorio -los aerogeneradores satisficieron en 2008 el 11% de la demanda eléctrica-. ¿Por qué? Por la incertidumbre que comportan: el viento sopla siempre a su capricho sin tener en cuenta si hay consumo de electricidad en ese momento o no. Y, desgraciadamente, muchos días produce la mayor parte de la energía por las noches, cuando la demanda es mucho menor y se corre el riesgo de perderla. Como ya hemos explicado, la electricidad a duras penas es almacenable. ¿Pero hasta cuándo? Es aquí donde entran en juego las distintas ramas tecnológicas que en los últimos años se han venido desarrollando en materia de almacenamiento de energía, sobre todo en cuestión de baterías. Tecnologías todavía inmaduras pero con un potencial y una oportunidad fuera de serie para liberar en un futuro no muy lejano la energía en función de las necesidades. En esta dirección, los principales proyectos piloto a nivel mundial son liderados por Estados Unidos y Japón, a quienes se ha unido la eléctrica española Endesa, inmersa como veremos, en el Store, el primer proyecto de almacenamiento de energía en España y el más importante de Europa. El almacenamiento de energía se antoja de interés estratégico para el sector eléctrico. Así se desprende de las palabras de Eduardo Mascarell, responsable de Tecnología e Innovación de la compañía: “Tradicionalmente, la tecnología no nos permitía la posibilidad de almacenar energía salvo en casos muy concretos como el bombeo de agua de un embalse a otro (a diferentes cotas). El resto estaba recogido en las baterías de los coches y en las pilas que utilizamos diariamente, pero nada más. Sin embargo, en los últimos cuatro o cinco años están apareciendo unas posibilidades tecnológicas de almacenamiento que ofrecen al sector eléctrico una versatilidad muy interesante”.

Generar electricidad
Efectivamente, este sector mira al futuro con esperanza en vista de la gran complejidad que implica actualmente generar electricidad para el consumo inmediato. “Necesitamos redundancia en instalaciones y asegurar una calidad muy elevada por los requisitos que establece el Ministerio de Industria. Disponer de baterías electroquímicas -de ión-litio, de sulfuro de sodio (NaS), de flujo, de metal-aire, pilas de hidrógeno- u otras tecnologías como el aire comprimido, el líquido comprimido, los supercondensadores, los volantes de inercia o el almacenamiento térmico, nos da margen para trabajar con más flexibilidad y ofrecer un servicio con mayor juego y comodidad y para ampliar nuestro catálogo de ofertas”, explica Mascarell.

Mejoras de la red
Como ya hemos mencionado, el almacenamiento de energía se vislumbra como aliado irremplazable para la óptima integración de las energías renovables en el sistema eléctrico y para mejorar la fiabilidad de la red. “Las renovables tienen una impredecibilidad muy alta, sobre todo la eólica, y algunas tienen la mala costumbre de estar disponibles cuando no hacen falta”, se lamenta Mascarell, que pone el ejemplo de la eólica en Irlanda. “Entonces -continúa-, tener la posibilidad de almacenar la energía que se genera por la noche da un empaque muy interesante a las renovables: aumentas la cuota de renovables, reduces emisiones y el uso de centrales de generación eléctrica emisoras de CO2… Estamos en una fase incipiente pero la importancia estratégica del almacenamiento puede dar un vuelco muy grande al sector”, destaca el responsable de Endesa. Asimismo, el almacenamiento entronca con una cuestión muy de actualidad: el coche eléctrico. Los vehículos eléctricos serán almacenadores eléctricos de primer orden, capaces de verter energía, cuando no la precisen, de sus baterías a la red si ésta la requiere.
Mascarell resalta la estrategia de I+D de Endesa y el mencionado proyecto piloto Store -que responde a las siglas en inglés de Tecnologías de Almacenamiento de Energía Eficiente-, “el primero de España en I+D de almacenamiento de energía y el más importante de Europa”. Store consiste en probar dos tecnologías de baterías conectadas a la red de distribución. Las primeras baterías, de 0,5 MW, serán de bromuro de cinc y se instalarán en Tenerife; las segundas, de sulfuro de sodio y de 1 MW, se colocarán en Gran Canaria. “Nos servirán para trabajar fundamentalmente en aporte de energía y como piedra de toque para extrapolar qué beneficios aporta el almacenamiento de energía”, expone Mascarell, quien asegura que Canarias es una región propicia para las pruebas piloto “por el marco regulatorio específico de las islas, por la problemática de ser lugares energéticamente aislados y por la gran penetración que tiene actualmente de energías renovables”. Store está presentado al Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) -dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación- y se encuentra en fase de evaluación. El proyecto, en el que se van a invertir en total cerca de 14 millones de euros, se pondrá en marcha en enero de 2010 y un año después comenzarán las pruebas y evaluaciones de la integración en la red de estas tecnologías.

Los próximos años
Según Mascarell, el almacenamiento de energía tiene en su debe lo que cualquier novedad tecnológica en cualquier ámbito o sector: “Necesita cierta madurez. Los próximos diez años van a ser claves. En ese tiempo nos encontraremos probablemente en escenarios mucho más favorecedores que los de ahora”, apunta. Y concluye expresando sus esperanzas de futuro. “Lo veo con optimismo. Son tecnologías que nos van a dar mucho. Van a ayudar a la penetración de las renovables y también en las sinergias con el vehículo eléctrico. El almacenamiento de energía va a ser un elemento clave. Es el sueño de los eléctricos”.
Uno de los principales problemas de las redes eléctricas de transporte y distribución es que deben dar salida instantánea a la energía que generan los centros de producción si no la quieren perder. Porque la electricidad no se puede almacenar. O casi. Al menos no en grandes cantidades. Pero los millones de consumidores de energía eléctrica, evidentemente, esto no lo tienen en cuenta a la hora de pulsar el interruptor de la luz, el botón de la tele o al encender el horno, por lo que se requieren predicciones de la demanda. La seguridad y continuidad del suministro eléctrico entre los centros de generación y los de consumo están garantizadas en España por Red Eléctrica de España (REE), el operador del sistema. Su labor consiste en supervisar la producción de electricidad y ajustarla a la demanda real. Si éstas difieren, REE envía las órdenes oportunas a las centrales para que ajusten sus producciones aumentando o disminuyendo la generación de energía. Un factor adicional que puede desestabilizar el sistema viene de la mano de las energías renovables, sobre todo de la eólica, cuyo peso en España es notorio -los aerogeneradores satisficieron en 2008 el 11% de la demanda eléctrica-. ¿Por qué? Por la incertidumbre que comportan: el viento sopla siempre a su capricho sin tener en cuenta si hay consumo de electricidad en ese momento o no. Y, desgraciadamente, muchos días produce la mayor parte de la energía por las noches, cuando la demanda es mucho menor y se corre el riesgo de perderla. Como ya hemos explicado, la electricidad a duras penas es almacenable. ¿Pero hasta cuándo? Es aquí donde entran en juego las distintas ramas tecnológicas que en los últimos años se han venido desarrollando en materia de almacenamiento de energía, sobre todo en cuestión de baterías. Tecnologías todavía inmaduras pero con un potencial y una oportunidad fuera de serie para liberar en un futuro no muy lejano la energía en función de las necesidades. En esta dirección, los principales proyectos piloto a nivel mundial son liderados por Estados Unidos y Japón, a quienes se ha unido la eléctrica española Endesa, inmersa como veremos, en el Store, el primer proyecto de almacenamiento de energía en España y el más importante de Europa. El almacenamiento de energía se antoja de interés estratégico para el sector eléctrico. Así se desprende de las palabras de Eduardo Mascarell, responsable de Tecnología e Innovación de la compañía: “Tradicionalmente, la tecnología no nos permitía la posibilidad de almacenar energía salvo en casos muy concretos como el bombeo de agua de un embalse a otro (a diferentes cotas). El resto estaba recogido en las baterías de los coches y en las pilas que utilizamos diariamente, pero nada más. Sin embargo, en los últimos cuatro o cinco años están apareciendo unas posibilidades tecnológicas de almacenamiento que ofrecen al sector eléctrico una versatilidad muy interesante”. Efectivamente, este sector mira al futuro con esperanza en vista de la gran complejidad que implica actualmente generar electricidad para el consumo inmediato. “Necesitamos redundancia en instalaciones y asegurar una calidad muy elevada por los requisitos que establece el Ministerio de Industria. Disponer de baterías electroquímicas -de ión-litio, de sulfuro de sodio (NaS), de flujo, de metal-aire, pilas de hidrógeno- u otras tecnologías como el aire comprimido, el líquido comprimido, los supercondensadores, los volantes de inercia o el almacenamiento térmico, nos da margen para trabajar con más flexibilidad y ofrecer un servicio con mayor juego y comodidad y para ampliar nuestro catálogo de ofertas”, explica Mascarell. Como ya hemos mencionado, el almacenamiento de energía se vislumbra como aliado irremplazable para la óptima integración de las energías renovables en el sistema eléctrico y para mejorar la fiabilidad de la red. “Las renovables tienen una impredecibilidad muy alta, sobre todo la eólica, y algunas tienen la mala costumbre de estar disponibles cuando no hacen falta”, se lamenta Mascarell, que pone el ejemplo de la eólica en Irlanda. “Entonces -continúa-, tener la posibilidad de almacenar la energía que se genera por la noche da un empaque muy interesante a las renovables: aumentas la cuota de renovables, reduces emisiones y el uso de centrales de generación eléctrica emisoras de CO2… Estamos en una fase incipiente pero la importancia estratégica del almacenamiento puede dar un vuelco muy grande al sector”, destaca el responsable de Endesa. Asimismo, el almacenamiento entronca con una cuestión muy de actualidad: el coche eléctrico. Los vehículos eléctricos serán almacenadores eléctricos de primer orden, capaces de verter energía, cuando no la precisen, de sus baterías a la red si ésta la requiere. Mascarell resalta la estrategia de I+D de Endesa y el mencionado proyecto piloto Store -que responde a las siglas en inglés de Tecnologías de Almacenamiento de Energía Eficiente-, “el primero de España en I+D de almacenamiento de energía y el más importante de Europa”. Store consiste en probar dos tecnologías de baterías conectadas a la red de distribución. Las primeras baterías, de 0,5 MW, serán de bromuro de cinc y se instalarán en Tenerife; las segundas, de sulfuro de sodio y de 1 MW, se colocarán en Gran Canaria. “Nos servirán para trabajar fundamentalmente en aporte de energía y como piedra de toque para extrapolar qué beneficios aporta el almacenamiento de energía”, expone Mascarell, quien asegura que Canarias es una región propicia para las pruebas piloto “por el marco regulatorio específico de las islas, por la problemática de ser lugares energéticamente aislados y por la gran penetración que tiene actualmente de energías renovables”. Store está presentado al Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) -dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación- y se encuentra en fase de evaluación. El proyecto, en el que se van a invertir en total cerca de 14 millones de euros, se pondrá en marcha en enero de 2010 y un año después comenzarán las pruebas y evaluaciones de la integración en la red de estas tecnologías. Según Mascarell, el almacenamiento de energía tiene en su debe lo que cualquier novedad tecnológica en cualquier ámbito o sector: “Necesita cierta madurez. Los próximos diez años van a ser claves. En ese tiempo nos encontraremos probablemente en escenarios mucho más favorecedores que los de ahora”, apunta. Y concluye expresando sus esperanzas de futuro. “Lo veo con optimismo. Son tecnologías que nos van a dar mucho. Van a ayudar a la penetración de las renovables y también en las sinergias con el vehículo eléctrico. El almacenamiento de energía va a ser un elemento clave. Es el sueño de los eléctricos”.Diego QUINTANA

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